miércoles, 5 de enero de 2011

La curiosidad mato al gato.....



La siguiente historia, es algo divertida y controvertida
esta lista para dejar una imagen mental
y aunque es un poco anormal
no deja de ser una historia real

Déjenme pues empezar este cuento
y con la mano en el corazón aseguro que no miento
al decir que la siguiente historia
fue rescatada del sótano de mi memoria
y fue escrita por alguien mas, en otro momento....

Y así fue como se los digo,
manejaba cansado Rodrigo,
de su trabajo al hogar,
solo visitaría un lugar para terminar.

Gran editor y escritor de revista,
los mejores restaurantes están en su lista,
reseñas del servicio en general,
algunas muy buenas otras muy mal.

El hombre manejaba preocupado,
pues muchas platicas había escuchado,
acerca de ese espectral lugar,
donde  había decidido cenar e investigar.

Al llegar al pequeño restaurante,
no había nada de que preocuparse,
si un poco maltratado y viejo,
pero nada que lo dejara perplejo.

Entrando, una señorita lo guió a una mesa,
limpia,ordenada y toda en una pieza,
Rodrigo ordeno la especialidad,
ella contesto " Empanadas de carnero, le gustaran en verdad!".

Ni tarda ni perezosa,
llega con el plato la mosa,
una deliciosa y crocante empanada,
rellena de carnero con la orilla dorada.

El aroma invito al comensal,
tomo los cubiertos como alguien normal,
corto y probo un bocado,
desde ese momento quedo extasiado.

la suave textura del carnero,
con la crujiente masa de panadero,
era realmente un manjar,
imposible dejar de probar.

cuando hubo la empanada terminado,
le pregunto a la mosa, todavía embelesado,
"reconosco el sabor de los ingredientes,
son todos conocidos a mis dientes,
pero hay algo que no logro descubrir,
cual es el ingrediente que me falta, me lo podría decir?".

La linda mosa solo sonrió,
viéndolo a los ojos se negó,
"Es receta especialidad de mi abuela,
no podría darle el ingrediente secreto, por mucho que me duela".

"Sabes lo que tienes aquí? - Insistió el un poco exaltado -
es la receta al éxito, serías dueña de todo el mercado,
la fama y la fortuna se encierra en esta deliciosa empanada,
la gente se volvería loca y las comprarían en manada,
serias millonaria y por ayudarte me darías una tajada!".

"Lo lamento mucho - contesto ella con aburrición -
he escuchado antes esa canción,
pero en realidad no puedo mostrarle a nadie la receta,
a mi abuela no le hubiera gustado,sin importar lo que me prometa".

Se retira Rodrigo sin decir otra cosa,
disgustado por la negativa de la mosa,
empezó por fijarse una nueva meta,
a como diera lugar conseguiría esa receta.

Espero toda la noche,
sentado esperaba en el coche,
cuando se asomaba ya el alba,
la mosa llega con mucha calma.

El se baja del coche sigilosamente,
la sigue a la puerta del restaurante,
la mosa al entrar cuenta no se había dado,
que con algo la puerta se había atorado,
y evito que quedara completamente cerrado.

Con gusto Rodrigo se metió,
atorar la puerta buena idea resulto,
ahora vendría lo difícil de hacer,
encontrar la receta y hechar a correr.

La mosa de la cocina entraba y salia,
Rodrigo detrás de una mesa se escondía,
lo extraño fue verla adentrarse,
en un pasaje escondido detrás de una puerta de arce.

La siguió sin hacer ruido,
por el pasaje por las telarañas oscurecido,
a tientas y con mucho cuidado,
llego a un cuarto mohoso y maltratado.

Detrás de un barril se guareció,
y con curiosidad cuenta se dio,
que la mosa, saco con las manos
de una urna montones de cenizas y gusanos.

"Gracias abuela, por darme tu escéncia - Dijo ella con voz diabólica -
gracias porque tu carne es la presencia,
el ingrediente secreto para completar tu receta,
y que todos lleven algo de ti en su dieta".

Diciendo así se retira la mujer,
y pasa junto donde Rodrigo se fue a esconder,
muy nervioso y asustado,
se acerca a la urna que la mujer había usado.

Lo que vio lo palideció,
la mirada se ensombreció,
cenizas, gusanos, huesos y carne,
las piernas no paraban de temblarle.

Y justamente cuando pretendía huir,
su asombro no le permitio oír,
a la mosa que por atrás se acercaba,
con un cuchillo enorme que por su filo brillaba.

En el restaurante, esa misma tarde,
un nuevo comensal lleno de hambre,
pidió el especial del día,
la mosa cortésmente le recito...
"El especial de la casa son empanadas de carnero,
receta de mi abuela, para probar primero,
pero el especial del día,
son frituras a la Rodrigo,
esa es..........
 receta de mi tía!".

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